Últimamente no puedo enmascarar mi estado de ánimo.
Por mucho que me maquille e intente sonreir, mis ojos me delantan.
Tanto, que a veces se me escapan las lágrimas, y aunque mis compañeras me digan que no me tome las cosas tan a pecho, que me relaje, es una manera de expresar mis sentimientos, de sacar para fuera todas mis tensiones, agobios...y en el fondo, después de llorar me quedo más tranquila, aunque no sea lo más bonito ver a una persona de 34 años llorar.
Pero de una manera u otra hay que desahogarse, quitarse esas presiones que poco a poco se van apoderando de nosotros y no nos dejan tirar para delante.
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