Esto es un cuento, que dice mucho sobre lo que somos y lo que queremos. Queremos las cosas ya, fáciles, sin problemas y no les damos el valor necesario, pero sin embargo, hay veces que nos tenemos que currar las cosas y es cuando realmente las apreciamos.
Un ejemplo muy claro es la del sexo. Sales un sábado noche y lo que quieres es acostarte con la chica/o que te gusta nada más conocerle, no quieres complicaciones; un polvo rápido y si te he visto no me acuerdo y otra/o más para el bote. Pero cuando realmente te gusta alguien, quieres tener con esa persona algo, y no piensas sólo en tirartela/o, sino que te lo curras, para que eso prospere, y hay veces que da resultado y otras no.
Pero lo que si es cierto, que se disfruta más de la persona en todos sus aspectos y conviviendo con ella, que no solo teniendo sexo.
Fijándonos metas altas, las podremos conseguir o no, pero si no nos las fijamos es dificil que consigamos algo.
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