martes, 12 de mayo de 2009

FIJAR METAS ALTAS

Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta.
A los que escogieron el de treinta les puso una “C”, sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta les puso una “B”, aun cuando más de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso una “A”, aunque se hubieran equivocado en casi todas.
Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó:
- “Queridos alumnos: permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo alto”.

Esto es un cuento, que dice mucho sobre lo que somos y lo que queremos. Queremos las cosas ya, fáciles, sin problemas y no les damos el valor necesario, pero sin embargo, hay veces que nos tenemos que currar las cosas y es cuando realmente las apreciamos.

Un ejemplo muy claro es la del sexo. Sales un sábado noche y lo que quieres es acostarte con la chica/o que te gusta nada más conocerle, no quieres complicaciones; un polvo rápido y si te he visto no me acuerdo y otra/o más para el bote. Pero cuando realmente te gusta alguien, quieres tener con esa persona algo, y no piensas sólo en tirartela/o, sino que te lo curras, para que eso prospere, y hay veces que da resultado y otras no.

Pero lo que si es cierto, que se disfruta más de la persona en todos sus aspectos y conviviendo con ella, que no solo teniendo sexo.

Fijándonos metas altas, las podremos conseguir o no, pero si no nos las fijamos es dificil que consigamos algo.

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